“La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.
Después de dedicar varios ratos a la reflexión durante esta semana (una inoportuna contractura lumbar ha ayudado a aumentar mis “horas de sofá”), he querido empezar este post con este fragmento del Quijote en el que el hidalgo manchego intenta explicar a su amigo Sancho que entiende por libertad.
Me gusta este fragmento de la extraordinaria obra de Cervantes (que, por cierto, me he propuesto volverlo a leer durante este año 2010, al igual que otros libros geniales que hace tiempo que no leo) porque demuestra la importancia suprema de la libertad, hasta el punto de expresar que se “debe aventurar la vida”.
Los que me conocéis sabéis que en mi escala de valores la libertad ocupa un puesto destacado. Es la libertad la que nos hace desarrollarnos como personas, la que nos hace progresar, crecer y enriquecernos hasta lograr ser mejores y más completos. Hay muchos más valores y virtudes pero es la libertad, en mi opinión, la que le da sentido a todo. Yo necesito ser libre para pensar, para actuar, para elegir, para querer, para ilusionarme, para luchar …. Como dijo mi admirado Kant, “La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades”
Por eso, cuando paso por épocas en las que no veo las cosas claras, en las que (casi siempre por motivos “externos”) paso por momentos de baja autoestima, cuando siento que se me trata con injusticia, siempre hago la misma reflexión, siempre intento comprender las acciones de los demás y (aunque un buen amigo me suele decir que soy tonto) procuro disculpar los comportamientos ajenos con la falta de libertad.
Por eso, cuando he cogido el lapicero dispuesto a “poner las cosas en su sitio”, a intentar escribir unas líneas de respuesta a “esos” que han intentado hacerme daño, a la vez que quería expresar el agradecimiento mayúsculo hacía todas las personas que en estas últimas semanas me han mostrado su apoyo, afecto y solidaridad, mientras buscaba las palabras adecuadas para hacer caso a todos los consejos recibidos y no defraudar a nadie … me ha salido ésta “chapa” de post. Y, mientras, lo releo por cuarta vez sólo me pasa una cosa por la cabeza a modo de conclusión: lo increíblemente afortunado que soy para poder expresarme con la libertad con la que hago, sin más ataduras ni servidumbres que el intentar ser coherente y sincero.
Siento mucha lástima por los que no pueden actuar así, por los que renuncian a su libertad por “servir al diablo”, por los que prefieren la esclavitud del “todo vale”, por los que dejan a un lado a sus amigos cambio del “vellocino de oro”, por los que buscan “trepar” cautivos de sus ambiciones, por los que dicen lo contrario de lo que piensan prisioneros de sus temores y, como no, por los que se atreven a dar(me) lecciones sin ni siquiera conocer(me) ….
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Creo que con esto es suficiente para estar en paz conmigo mismo, los que me pedíais “sangre” seguro que lo comprenderéis y a los que me reclamabais “mesura”, espero no haberos decepcionado.
Creo que con esto es suficiente para estar en paz conmigo mismo, los que me pedíais “sangre” seguro que lo comprenderéis y a los que me reclamabais “mesura”, espero no haberos decepcionado.
P.D. Yo también conozco alguna que otra cita pero … existen personas a las que no se me ocurriría “citar” nunca …. A eso, también, me lleva mi libertad.


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